lunes, 2 de junio de 2014

UN MARCAPAGINAS CON ALGO MÁS

MARCAPÁGINAS ESPECIAL

Hoy vengo con otra de esas actividades que tanto me gustan. Aprovechar las actividades del día a día con el bienestar emocional, es compatibilizar lo curricular con lo humano, aprender y sentir. 
El día del libro se celebró el pasado mes de abril y como en tantos colegios, se realizan diferentes actividades. En nuestro cole se propuso hacer un marcapáginas. De forma muy sencilla, cogimos trozos de cartulina de colores, recortamos su forma y antes de plastificarlo....cada marcapáginas pasaba de mano en mano por todos los niños para que pudieran poner un mensaje positivo al dueño de tan valioso objeto. Así quedaron unos marcapáginas chulísimos, y siempre con el buen recuerdo cada vez que se utilizan, de todos los mensajes tan bonitos que te dejaron escritos. 

Esta idea me hizo llevarla a cabo también con mis chicos de por la tarde, ya que con algunos de ellos, trabajo en profundidad toda la parte emocional. 


Esa misma tarde fui a casa de una alumna para proponerla esta actividad, aunque con matices. En su caso, me interesaba que se esforzara por elaborar el marcapáginas, a su gusto, ya que es una niña con muy poca paciencia para las actividades manuales, pero que con ayuda y orientación al final cumple su objetivo. Por un lado, quería exponerla a esa situación que le hace sentirse nerviosa y estresada, para que con ayuda vea la gran capacidad que tiene de conseguir sus metas.

Como veis, el resultado fue formidable. Creó un bonito y pintoresco marcapáginas. Nos costó varios borradores y bastante tiempo, pero al final, sabiendo controlar esos pensamientos negativos que me llevan a equivocarme, y utilizar otros más positivos, podemos lograr lo que nos proponemos. 


Después de hacer el dibujo y colorearlo con tiempo (hay que disfrutar también de este momento una vez que hemos superado la parte más estresante), le pregunté si le gustaría que por la parte de atrás pudiera recibir comentarios positivos hacia ella (como los que se escribe en el "cofre de palabras mágicas"), solo que en este caso, las personas que ella eligiera. Le encantó la idea y nos pusimos manos a la obra. En este caso, decidió que la escribiera yo y sus padres, hecho que me dejo muy satisfecha. Si los padres se convierten en un reforzador importante para sus hijos, como es este caso, se ha ganado mucho terreno en casi todo.

Ahora cada vez que lee un cuento, también puede recordar todo lo que la quieren y las cosas buenas que puede dar. Ya veis que es muy sencillo de hacer y tiene un trasfondo importante, para cualquier persona.











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