jueves, 23 de febrero de 2017

CIERRA LOS OJOS, VISUALIZA, RESPIRA....

RELAJACIÓN EN CLASE

Hola amigos, gracias una vez más por pasaros por el blog y visitarme. Hoy quería contaros cómo trabajo la relajación en mi clase de primero.
Quiero comentar para empezar la entrada, que la relajación es para mí una rutina más del día, es decir, al igual que trabajamos las matemáticas o las sociales, también debemos trabajar la relajación. 
A todos los niños les es beneficioso estas prácticas, pero si dispones además de un grupo tendente a la impulsividad o al descontrol, ten por seguro que se hace más que necesario. Y que a la larga, obtendrás resultados favorables. 

¿Cómo veo yo la relajación? De cara a mi clase lo trabajo como un momento de disfrute hacia nosotros mismos. Es la oportunidad de cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente, enfocando todos los pensamientos positivos hacia una misma dirección, de forma que nos haga sentir plenos y en paz. Simple y llanamente, estar feliz con nosotros mismos y nuestros pensamientos.

¿Cuánto tiempo dedico a esta actividad? Entre que nos ponemos a prepararla hasta que finalizamos, oscilará entre 15 y 20 minutos como mucho. Eso sí, es importante ser constantes y como he indicado, se haga de ella una rutina diaria.

¿Cuándo realizo la actividad? Siempre lo hago después del patio, ya que necesitamos rebajar la energía y volver a la calma

¿Qué procedimientos uso? Aquí paso a describir mi forma personal de hacer relajación.

1. Acondicionamos el aula: preparamos el entorno para que sea lo más agradable posible. Para ello, bajamos las persianas y abrimos las ventanas para ventilar el aula. Pulverizo agua perfumada por la clase. Por último, apagamos las luces.

2. Música: Dejo de fondo música bajita. Suelo utilizar sonidos de la naturaleza (aves, agua, tormenta...) o música de bandas sonoras/instrumentales.

3. Cerramos los ojos: Es el momento de indicar que debemos cerrar los ojos y prestar atención solo a la música durante unos segundos.

4. Preparación cognitiva: Una buena forma de ayudar a direccionar la atención es hacer algunos ejercicios de estimulación cognitiva. Por ejemplo, yo les suelo pedir que piensen en un número, lo hagan grande, le pongan un color, lo cambien de tamaño, lo vuelvan a cambiar de color, lo giren y lo conviertan en una letra, lo hagan flotar en una nube....

5. Visualización: Ahora que ya estamos totalmente preparados, les digo que piensen en algo muy agradable, puede ser cualquier cosa que les haga sentir bien. Desde pensar en un regalo que haya recibido, el abrazo de su madre, su comida preferida, jugar con un amigo...Lo principal es que ese pensamiento sea positivo y le acompañe durante el proceso.

6. Respira: Mientras tenemos ese pensamiento positivo, empezamos a hacer respiraciones profundas cogiendo aire por la nariz, llevándolo hacia la tripa y por último soltarlo por la boca, de modo que quedemos totalmente deshinchados.

7. Contraemos músculos: empezando por los pies, voy instruyendo a los niños a contraer y descargar ciertos músculos para sentir nuestro propio cuerpo. Hablando con una voz suave y bajita les animo a que se centren en esa parte del cuerpo, la tensen todo lo fuerte que puedan y después la relajen poco  a poco sintiendo un gran descanso. Una vez que hemos terminado con los pies seguimos con las piernas, nalgas, tripa, hombros, manos y boca.

8. Regresamos al pensamiento positivo: llegados a este punto de máxima relajación, reconducimos el pensamiento de los niños hacia esas imágenes o momentos que le hacen sentir bien.


Normalmente dejo un par de minutos a los niños mientras poco a poco voy bajando más la música hasta quitarla, subiendo poco a poco las persianas y por último encendiendo la luz.
Con poca intensidad digo a los niños que se acabó la relajación. Muchos días tienen ganas de contar lo bien que se encuentran y describen a los demás compañeros las cosas bonitas que han pensado.

Espero que os haya gustado y os animo a que probéis con vuestros chicos. 
!Es una gran experiencia!











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